Es verdad que no hay dos iguales en este mundo, tan imposible como cierto.
Creo que es el momento de acordarme de mis fallos, de hacerlos tan latentes como los tuyos. Nadie es perfecto hasta que te enamoras de él. Pero el camino, entonces, precisa de más hueco. De dos huecos.
Yo te quiero, porque no sólo templas el espacio en el que estoy, sino que lo cuidas, conmigo dentro. Porque hay una señalada razón a la cual acudo cada mañana: Esta viene a ser la explosión de amor eterno que sorprendió ya desde la primera cita.
Sí, una osadía hablar de eternidad y siempres, cuando el humano acostumbra a postular el tiempo como una suerte de maratón de diez minutos.
Sin embargo, parece haberse imantado mi corazón con tu cuerpo, con tu vida. Parece como si el futuro se aclarase cada vez más y más, sin dar tregua. Como si la desazón de la soledad fuera el punto y final de esta vida. Como si esa soledad fuera única y primordialmente el supuesto de tu ausencia. Como si de repente se me hubiera olvidado que ya no juego detrás del destino.
Y ahora parece que el destino llama a mi puerta, entrando aún sabiendo que sigo escondida. Se sienta a mi lado, cuando tu no estas, claro. Y sin compasión alguna, me dice algo que yo no oigo, pero escucho…
"Para toda la vida,
mi vida"
domingo, 31 de julio de 2011
sábado, 5 de febrero de 2011
C´est la vie.
Se tambalea, aunque cueste creerlo, el impulso oculto que no se aleja de tu puerta.
Se tambalea, la capacidad de redimir aquellas trampas que tanta falta hacen en la vida.
La sonrisa firme siempre hizo de amortiguador, en algún intento de escapismo y manta.
Y no, no fue en vano.
Pero ya quedan muy pocos remedios con dosis antivirales de desastres oportunos.
Como la botella de champán, cuando explota…
Esta es la realidad.El tiempo pesa hasta en las piedras.
Sin embargo, hay que dejar una sección de memorias y olvidos, de escalones derrotados.
La que ahora es atea de su suerte, algún día los subió de dos en dos.
La teoría de la relatividad, relativa y suya,
la manera de insignificar la palabra imposible,
las toallas que nunca cayeron…
Cómo pasa el tiempo.
Se tambalea, la capacidad de redimir aquellas trampas que tanta falta hacen en la vida.
La sonrisa firme siempre hizo de amortiguador, en algún intento de escapismo y manta.
Y no, no fue en vano.
Pero ya quedan muy pocos remedios con dosis antivirales de desastres oportunos.
Como la botella de champán, cuando explota…
Esta es la realidad.El tiempo pesa hasta en las piedras.
Sin embargo, hay que dejar una sección de memorias y olvidos, de escalones derrotados.
La que ahora es atea de su suerte, algún día los subió de dos en dos.
La teoría de la relatividad, relativa y suya,
la manera de insignificar la palabra imposible,
las toallas que nunca cayeron…
Cómo pasa el tiempo.
lunes, 17 de enero de 2011
3
Hay cosas que nunca seré capaz de decir.
Cosas que vienen a derretirse, a fundirse con unas ganas impacientes de pasar mi vida en tus abrazos.
Y entonces tiemblo,
por no saber hasta que punto el corazón, podrá convertirse en honorabilísimo esclavo de tus días.
Cosas que vienen a derretirse, a fundirse con unas ganas impacientes de pasar mi vida en tus abrazos.
Y entonces tiemblo,
por no saber hasta que punto el corazón, podrá convertirse en honorabilísimo esclavo de tus días.
martes, 4 de enero de 2011
Hablemos desde esta orilla.
Sólo hay mentes
que aunque enajenadas por el viento, nunca olvidarán que hasta el mayor epíteto del desierto, puede ser una gran obra de arte.
Inspirarte desde el más tierno repelús, hasta la más brutal congoja.
Aquí ya no quedan bloques de hierro con los que pegarte cabezazos. Tanta temperatura quizás los derritió.
Lo único claro y conciso que puedo decir, es que los dilemas psicológicos de envergadura, no me duran como tales más de dos días. Y una vez que grito, rompo el cargador de la batería histérica.
Inhalo la atmósfera salada, y la perspectiva de mi misma, ahora, podría haberse comparado con los paisajes más puros que el gran artista (que en paz descanse) capturó.
No sé tratarme como una máquina derribadora.
No sé vivir siendo una mirada subliminal.
Y cuando lo probé
fue el final del tiempo sordomudo
la resaca, duro más de un día,
y la desazón no se quedó tranquila con una sola bofetada.
Por tanto, y por no volverme loca, he decidido salvarme en mi orilla.
Con la tranquilidad de los de siempre.
Con las que se ganaron ser de toda la vida.
Con el murmullo de las olas, mezclado con la prisa a cero grados
Con el play después de las lagunas
Con los distintos acentos bailando
Con la suerte atea y descarada
Con los propósitos que nunca me propongo tras las uvas.
Con la velocidad a corto plazo.
Con la misma inefable alegría…
Por sus ojos, que me pueden.
Por tu risa, mi vida.
Feliz año.
que aunque enajenadas por el viento, nunca olvidarán que hasta el mayor epíteto del desierto, puede ser una gran obra de arte.
Inspirarte desde el más tierno repelús, hasta la más brutal congoja.
Aquí ya no quedan bloques de hierro con los que pegarte cabezazos. Tanta temperatura quizás los derritió.
Lo único claro y conciso que puedo decir, es que los dilemas psicológicos de envergadura, no me duran como tales más de dos días. Y una vez que grito, rompo el cargador de la batería histérica.
Inhalo la atmósfera salada, y la perspectiva de mi misma, ahora, podría haberse comparado con los paisajes más puros que el gran artista (que en paz descanse) capturó.
No sé tratarme como una máquina derribadora.
No sé vivir siendo una mirada subliminal.
Y cuando lo probé
fue el final del tiempo sordomudo
la resaca, duro más de un día,
y la desazón no se quedó tranquila con una sola bofetada.
Por tanto, y por no volverme loca, he decidido salvarme en mi orilla.
Con la tranquilidad de los de siempre.
Con las que se ganaron ser de toda la vida.
Con el murmullo de las olas, mezclado con la prisa a cero grados
Con el play después de las lagunas
Con los distintos acentos bailando
Con la suerte atea y descarada
Con los propósitos que nunca me propongo tras las uvas.
Con la velocidad a corto plazo.
Con la misma inefable alegría…
Por sus ojos, que me pueden.
Por tu risa, mi vida.
Feliz año.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Sans toi.
Y ya cuando lo obvio se ha convertido en inevitable, en grito de autoconvencimiento… Para este lugar no hay salida de emergencia, aunque de todos modos, salir sería lo último que haría.
Y ya cuando el vaivén efímero se convierte en estabilidad pasajera, es totalmente absurdo borrar las dos palabras de siempre. Absurdo e impropio, si la madera siempre quiere arder.
Entonces escribir 24 latidos por día, me convierte en esa clase de piel al rojo vivo, que camina al paso de reconstrucciones de una noche, o que se queda casi sin respiración en la construcción de la misma.
Que todos sabemos medir las distancias, y más cuando se trata de gris y amarillo, de frío y calor. Que todos sabemos meternos donde no nos llaman, y de ahí es mucho más fácil salir.
Sin embargo, cuando sientes que todo ha sido un plan perfecto, te ves inmersa en un cuento. Y como todo cuento, se supone, que tiene un fin, se supone. Pero ya le has cogido tan fuerte de la mano, que si te suelta,
pierdes el equilibrio,
el norte
la conciencia
el calor
...
Hipotermia en el corazón.
Y ya cuando el vaivén efímero se convierte en estabilidad pasajera, es totalmente absurdo borrar las dos palabras de siempre. Absurdo e impropio, si la madera siempre quiere arder.
Entonces escribir 24 latidos por día, me convierte en esa clase de piel al rojo vivo, que camina al paso de reconstrucciones de una noche, o que se queda casi sin respiración en la construcción de la misma.
Que todos sabemos medir las distancias, y más cuando se trata de gris y amarillo, de frío y calor. Que todos sabemos meternos donde no nos llaman, y de ahí es mucho más fácil salir.
Sin embargo, cuando sientes que todo ha sido un plan perfecto, te ves inmersa en un cuento. Y como todo cuento, se supone, que tiene un fin, se supone. Pero ya le has cogido tan fuerte de la mano, que si te suelta,
pierdes el equilibrio,
el norte
la conciencia
el calor
...
Hipotermia en el corazón.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Romeo y Julieta.
Ahora el corazón no late al compás de un pentagrama meditado, ni existe prisa que ande detrás de otro más que poner en la lista. No sabe nadie a cuantos palmos del suelo han volado sus ganas, ni se imaginan el esfuerzo sobrehumano que les supone estar una noche en camas separadas.
Ahora nadie puede convencerles de que con tan pocos besos no se puede construir otra historia. Han metido en una caja los recuerdos, dejando en el cuerpo sólo espacio para su argumento, para una larga noche en la 628, en la que por muchas ocasiones en las que se abra y se cierre la puerta, siempre estará flotando en el aire la risa de los dos.
Ahora nada tiene que olvidarse por miedo a la distancia, ni nadie tendrá que pedir perdón.
Ahora el verbo querer no parece una pérdida de tiempo, ni una piedra con la que tropezar 100 veces.
Ahora no da miedo ver el suelo desde el cielo.
Pero si el miedo aparece,
prefiero quedarme a tu lado,
pegada a tu piel y a tu aliento,
con tus manos quitándome el invierno de encima,
y así plantarle cara,
hasta que cansado de perder la batalla,
decida desaparecer
por la rendija de la ventana,
y se diluya en el frío,
hasta convertirse en nada.
Esta noche, también me harás falta...
Ahora nadie puede convencerles de que con tan pocos besos no se puede construir otra historia. Han metido en una caja los recuerdos, dejando en el cuerpo sólo espacio para su argumento, para una larga noche en la 628, en la que por muchas ocasiones en las que se abra y se cierre la puerta, siempre estará flotando en el aire la risa de los dos.
Ahora nada tiene que olvidarse por miedo a la distancia, ni nadie tendrá que pedir perdón.
Ahora el verbo querer no parece una pérdida de tiempo, ni una piedra con la que tropezar 100 veces.
Ahora no da miedo ver el suelo desde el cielo.
Pero si el miedo aparece,
prefiero quedarme a tu lado,
pegada a tu piel y a tu aliento,
con tus manos quitándome el invierno de encima,
y así plantarle cara,
hasta que cansado de perder la batalla,
decida desaparecer
por la rendija de la ventana,
y se diluya en el frío,
hasta convertirse en nada.
Esta noche, también me harás falta...
miércoles, 3 de noviembre de 2010
.
A tiempo y destiempo tintando de rojo ocho paredes que no se miran.
A galope y al paso camina ahora la vida, despachándose de miradas que al llorar en lo más hondo sueltan puñales frustrados
Al ritmo del Bob Marley que me dice que no llore, nos fumamos el aire sin prisas que nos pisen los talones, con la muchedumbre haciendo el coro.
A base de fantasmas que reían, se descubrió que el cielo gris era un telón mofándose de todos.
Al cabo de ese segundo inquieto y bipolar, la sal del mar regeneró la piel de la que quiso abandonarse, sin compañía ni consuelo, en el Km. O de su propio desierto.
Y después, ya desenmascarado el miedo, y realizado el intento de encontrarse en una historia ajena, decidió retomar la suya propia, en su diario sin candado, con la caja azul consigo, con las manos que acariciaban lo mundano, con la mirada puesta en sus dos realidades.
Sacudió la arena incrustada de su piel.
Se sentó delante del espejo,
se miró,
y sus labios comenzaron a estirarse
a una velocidad descomunal.
Ya era hora, princesa.
A galope y al paso camina ahora la vida, despachándose de miradas que al llorar en lo más hondo sueltan puñales frustrados
Al ritmo del Bob Marley que me dice que no llore, nos fumamos el aire sin prisas que nos pisen los talones, con la muchedumbre haciendo el coro.
A base de fantasmas que reían, se descubrió que el cielo gris era un telón mofándose de todos.
Al cabo de ese segundo inquieto y bipolar, la sal del mar regeneró la piel de la que quiso abandonarse, sin compañía ni consuelo, en el Km. O de su propio desierto.
Y después, ya desenmascarado el miedo, y realizado el intento de encontrarse en una historia ajena, decidió retomar la suya propia, en su diario sin candado, con la caja azul consigo, con las manos que acariciaban lo mundano, con la mirada puesta en sus dos realidades.
Sacudió la arena incrustada de su piel.
Se sentó delante del espejo,
se miró,
y sus labios comenzaron a estirarse
a una velocidad descomunal.
Ya era hora, princesa.
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